La timidez es un rasgo de personalidad que consiste en sentirse incómodo, inhibido, inseguro, retraído, no ser capaz de verbalizar pensamientos y emociones en situaciones sociales ante la compañía de otros, por miedo a errar o a equivocarse. No deja de ser una respuesta normal y adaptativa que nos permite enfrentarnos a situaciones nuevas que desconocemos.
Se ha postulado que la timidez se debe tanto a factores hereditarios como a factores del entorno familiar, siendo un rasgo de personalidad que puede hacerse más sobresaliente en etapas de la infancia, y llegando a atenuarse en la vida adulta con el aprendizaje de habilidades sociales. Es por ello que se afirma que la timidez en la infancia suele estar en mayor o menor medida en la mayoría de los niños.
Los niños tímidos son muy prudentes respecto a cómo actúan y hablan ante los otros, y les cuesta exponer su opinión con firmeza. Tienden a percibirse con pocas habilidades de conversación e inferiores a los demás. Suelen sentir vergüenza cuando deben integrarse con otros niños, por lo que suelen ser poco participativos, y evitan situaciones desconocidas.
No obstante, la timidez no es un rasgo negativo ni incapacitante siempre que no se exprese con elevada ansiedad o repercuta en el ámbito escolar, social y comportamiento adaptativo. Puede incluso beneficiar al niño ya que le presta la prudencia y observación necesaria para evaluar la situación y ser más cauto en el momento de actuar, por ello es necesario identificarla y convertirla en una fortaleza y no en un inconveniente.
Debemos diferenciar la timidez de otros conceptos como son la introversión y la fobia social.
El niño introvertido no teme o no se preocupa por su actuación en las situaciones sociales, sino que tiende a preferir un espacio en solitario en el que desenvolverse y aprender, pero se muestra adaptativo en sus relaciones sociales.
El niño o adolescente que presenta fobia social (en la mayoría aparece durante la adolescencia), padece un miedo irracional y persistente a exponerse a situaciones sociales, debido al miedo a ser juzgados o hacer una actuación que les deje en ridículo. Evita multitud de situaciones, y cuando se expone a ellas lo hace con elevada ansiedad (por ejemplo, hablar en público, comer o escribir ante otros, hablar con adultos, hablar con iguales en una situación informal, etc.). En definitiva, se trata de un trastorno incapacitante, que repercute en el desarrollo del niño en diversas áreas.
En cambio, el niño tímido es capaz de interactuar con otros aunque no se sienta seguro, y no evita las situaciones de forma tan activa. Las situaciones que teme suelen ser más concretas y además no sufre una elevada respuesta fisiológica, como en el caso de la fobia social.
El ambiente familiar tiene un papel muy relevante en atenuar las dificultades que puede presentar el niño tímido, proporcionando seguridad, estabilidad emocional y tranquilidad para afrontar las situaciones sociales. Es importante evitar la sobreprotección y un ambiente estresor. Como pautas de actuación os proponemos:
Debemos de pedir ayuda a un profesional cuando el niño tímido se muestre muy ansioso y prefiera estar solo en la mayoría de las situaciones evitando participar en interacciones sociales con sus amigos, vecinos, o compañeros de clase; cuando repercuta en su rendimiento académico, hasta el punto de sentirse retraído con la mayoría de sus profesores y compañeros; cuando presente síntomas fisiológicos que le impidan interactuar; cuando tenga dificultades para expresar y regular sus emociones; deje de hacer actividades que antes le encantaban, o si presenta un estado de ánimo decaído.
El señor Tim no tenía amigos porque el señor Tim era muy tímido. Pero un día se encontró con el discreto señor Pulga. Fue como una revelación: Ni tartamudeos, ni vacilaciones. El señor Tim y el señor Pulga están hechos el uno para el otro.
A partir de 3 años de edad.
Una conmovedora historia, acompañada de unas imágenes tan tiernas como impactantes, que nos invita a superar la timidez, el miedo escénico, la vergüenza… junto a su entrañable protagonista: » Mimí es tan tímida que casi no habla. En el colegio, todos la llaman ‘Tomatito’ porque, solo con oír su nombre, ¡se pone colorada! »
A partir de 3 años de edad.
¿Quién es TÍMIDA? ¡Ven a descubrirlo entre las páginas de este libro! Los niños querrán leer una y otra vez esta historia magníficamente ilustrada en la que superar la timidez se convierte en una aventura extraordinaria.
A partir de 3 años de edad.
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