La lateralidad es la consecuencia de la distribución de las funciones que se establecen entre los dos hemisferios cerebrales. Dicha distribución dependerá de la utilización preferente de un lado u otro del cuerpo (derecho o izquierdo) para ejecutar determinadas respuestas o acciones.
Durante el desarrollo del niño, éste debe construir su lateralidad para obtener un punto de referencia en el espacio-temporal. Esta referencia es de suma importancia para automatizar sus aprendizajes, para integrar la diferente información sensorial que se le presenta y para organizar todo el mundo que le rodea.
Los hemisferios cerebrales presentan lateralización cortical, lo que significa, la especialización en ciertas funciones cognitivas. Tradicionalmente se ha asociado el hemisferio izquierdo del cerebro con la zona que procesa de forma verbal, lógica y secuencial; y el hemisferio derecho es la zona más intuitiva, menos racional, global y creativa, por lo que proporciona la capacidad de establecer relaciones espaciales y el procesamiento simultáneo de la información.
Lo que se conoce como la asociación de lateralidad-lateralización hemisférica sigue resultando algo controvertida aún hoy en día, ya que aunque la sensibilidad corporal y la motricidad de las partes derecha e izquierda del cuerpo están relacionadas directamente con el hemisferio izquierdo que controla la parte derecha del cuerpo, y el derecho controla la parte izquierda del cuerpo, no sucede lo mismo con el sentido de la visión y la audición, donde cada receptor envía información simultánea a ambos hemisferios.
Una lateralidad bien establecida facilitará los aprendizajes de los niños a partir de los 4-5 años de edad, por lo tanto, si los niños desarrollan correctamente los sistemas audio-viso-motrices, no aparecerá ninguna dificultad en su desarrollo y aprendizaje, siendo diestro o zurdo (su orientación resultaría completamente irrelevante). Pero en el caso que la maduración no fuera la adecuada, conllevaría con mucha probabilidad, notables dificultades de aprendizaje.
Según su dominancia clara por lado u otro:
La lateralidad cruzada hace referencia a cuando existe una lateralidad distinta de la manual para los pies, ojos u oídos. Por ejemplo, la mano derecha es la dominante, pero el ojo dominante es el izquierdo. La lateralidad cruzada mano-ojo ha sido la que ha recibido más estudios, debido a que es la más habitual y conlleva problemas de aprendizaje, sobre todo en el establecimiento de los procesos de lectura y escritura, ya que dificultan el orden del proceso y la asimilación de esta competencia.
Cabe mencionar por otro lado, la lateralidad contrariada. Ésta hace referencia a cuando el niño ha invertido el proceso por el que sentía una tendencia natural. Por ejemplo, un niño zurdo al que se le ha forzado a escribir con la derecha, aun cuando su dominancia manual era la izquierda.
La lateralidad mixtas sin embargo, implica la heterogeneidad en algunas o en todas las lateralidades. Es lo que se conoce más comúnmente como ambidextismo e implica que una persona tiene la misma habilidad tanto en la parte derecha e izquierda de su cuerpo para algunas actividades.
Por tanto, cuando el niño no tiene una dominancia clara por un lado, se le llama lateralidad cruzada.
Lo más adecuado es que los niños tiendan a una parte del cuerpo, homogeneizando y facilitando su desarrollo, ya que integraran las diferentes habilidades con más facilidad. Si esto no sucede, es posible que el niño con lateralidad cruzada (sobre todo en el caso de lateralidad cruzada de mano-ojo) conlleve problemas en la lectoescritura.
El mejor tratamiento es la detección precoz, por ese motivo, a partir de los 4-5 años se puede llegar al niño a un profesional que evalúe su lateralidad, con el objetivo de prevenir los cruzamientos.
Cada niño es un caso diferente y tiene sus propias peculiaridades, por lo que no se puede generalizar en cuanto a la necesidad de intervenir. Habrá que conocer el caso y observar si hay un claro problema de desarrollo y aprendizaje que se corregiría actuando ante la lateralidad cruizada del niño.
En el caso que se decidiera realizar una intervención ante la lateralidad cruzada, verá estudiarse la historia evolutiva del niño, conocer todo su desarrollo psicomotriz, así como la existencia de posibles trastornos.
Si después de una evaluación, se puede confirmar que el niño tiene la lateralidad cruzada establecida, y se decide intervenir, habrá que llevarlo a un especialista para ayudarle a equilibrar sus sentidos hacia una misma dirección para facilitarle su desarrollo y aprendizaje. El tratamiento más adecuado es la reorganización neurofuncional. Ésta consiste en desbloquear el desarrollo actual del niño, buscando organizar de nuevo su sistema nervioso y aprovechando las posibilidades de regeneración del mismo, debido a la neuroplasticidad que poseen los niños.
En el caso de realizar dicho tratamiento, si se decide la corrección de la lateralidad, se deberá actuar sobre el cambio de la dominancia de la mano antes que con la del ojo. Es decir, si el niño tiene dominancia manual derecha y dominancia ocular izquierda, la tendencia que se tratará de modificar será la de la mano, ya que será menos complicado y se actuará a favor de la tendencia neuro-biológica del niño.
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Psicología infantil
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Que lastima que recién a mis 67años me entere de esto, recién al terminar secundaria se supo que era dislexia. Ahora comprendo por que manejo el ratón de la compuesto de una forma extraña, con respecto a los demás.
Gracias por toda esta información
Una información muy completa! Gracias
Muchas gracias Sara!
Si mi hijo cumple con bastantes síntomas de los que hablas, ¿que debería hacer? ¿llevarlo a algún centro para realizar alguna prueba? ¿o bien porque cumpla alguno no quiere decir que lo tenga no?
Muy buen artículo para entender este trastorno para los que andamos un poco perdidos en estos tema, como yo. Me encanta tu página Laura.