La técnica del semáforo tiene como objetivo aprender a controlar los impulsos y gestionar las emociones. Por ello, ayuda a los niños a aprender sobre sus emociones y hacerles frente de una manera más adecuada, en especial las emociones como la ira, la impulsividad y la agresividad que experimentan ante los enfados.
La técnica del semáforo se desarrolla de la siguiente manera y es muy adecuada para el trabajo en escuelas o en grupos reducidos con más niños. Si se hace de forma común con más niños, se sentarán en círculo. En el caso que sean dos, por ejemplo, la mamá y el hijo, se sentarán uno enfrente del otro y se adaptará la técnica con pequeñas modificaciones.
Se entregan los tres globos y se inicia un diálogo sobre las rabietas de éstos, para que observen y entiendan cómo reaccionan cuando se enfadan y relacionen cual es el motivo por lo que lo hacen. Se les anima además, a que comprendan si consiguen algo positivo al tener ese tipo de reacciones.
Una vez los niños comprenden que no consiguen nada con esa conducta, se les muestra que la opción más acerada es comunicar qué es lo que quieren y el motivo por el que lo quieren, y de esta manera, se les anima a entender a los demás, para saber si es necesario lo que desean y si realmente tienen razón o han sido poco razonables.
Para poner en práctica esto y que los niños comprendan de una forma en la que se sientan más identificados, es necesario que experimenten lo que el adulto les está explicando mediante el juego, ya que con las palabras y el diálogo puede ser insuficiente, ya que el niño, tenderá en el futuro a comportarse de la misma forma impulsiva que ha asimilado como propia.
Por ello, se pasará a exponer situaciones que les puedan provocar enfado. Puede solicitarse previamente a cada niño que haga una lista de las cosas que les suele enfadar o con las que si sucedieran se enfadaría mucho, así se puede trabajar desde unas situaciones más reales y personales a cada niño para que se identifiquen con ellos mismos y aprendan de situaciones que han vivido y pueden vivir en el futuro. Un ejemplo, puede ser el hecho de que el niño quiere que sus padres le compren algo o que quiera jugar con el juguete que tiene un compañero suyo o su hermano/a en ese preciso instante. Seguidamente se pregunta cómo reaccionarían ellos y se solicita a uno de los niños que explique oralmente al resto sobre esa situación.
Sus compañeros, con los globos proporcionados, tendrán que valorar la reacción del niño que ha expresado verbalmente su reacción.
En el caso que los demás niños valoren la reacción expuesta por el niño con globos rojos, se deberá hablar entre todos sobre cuál sería la reacción correcta a esa situación.
La técnica del semáforo pretende enseñar a los niños los pasos necesarios para superar sus enfados y gestionar sus emociones.
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* Ilustraciones diseñadas por Freepik.es con modificaciones
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